La realidad

Llegado el momento nosotros como inmigrantes tenemos el corazón dividido entre lo que fuimos, somos y seremos. 

En ocasiones, aquellas en la que se extraña el país de origen de forma casi irracional pensamos y deseamos, yo soy de allá. Yo no soy europeo, no soy español, no soy alemán, yo soy de allá. 

Entonces hablas, aunque sea un poco con algunos de tus familiares, aquellos que han crecido y desarrollado pensamientos distintos a los tuyos, con aquellos que pensabas que eran idénticos a ti, aquellos que ahora van por otro camino y duele, duele porque ya no estáis parejos, no estáis de la mano y sencillamente cuesta asumir.

Qué triste ¿no?

¿Qué realidad es aquella en la cuál ya no sois un igual? ¿Qué destino tan desgraciado aquel en el que ya no camináis de la mano? ¿Qué futuro es aquel en el cuál solo lleváis el apellido y poco más?

Entonces recuerdas, recuerdas aquellos bellos momentos, aquellos fugaces y efervescentes destellos de lo que alguna vez para ti fue felicidad sin adulterar, aquellos momentos en los cuáles salpicarse aunque sea con un poco de lodo era lo mejor del momento, aquellos en los que estar juntos, hombro con hombro podría con todo. 

Creces, otros pensamientos os atraviesa el ser entero, otros sentimientos afloran, otras personas parecen haberse adueñado de vosotros, ni la misma lengua parecéis hablar, ni la misma sangre parece poder correr por vuestras venas, ahí, aquel pequeño y catastrófico segundo os destruye, os separa hasta convertirlos en alguien ajeno el uno al otro. 

La realidad es que hace mucho ya os habéis separado, hace mucho el camino no es el mismo, y aunque intentas de alguna forma seguir con el antiguo patrón es imposible, entonces sencillamente gritas sin voz, de aquella forma que arde la garganta, de esa forma en la cual hasta respirar parece imposible. 

La realidad es esa, la realidad es que ya no perteneces ahí y tampoco acá. 

La realidad es que ahora toca asumirlo y avanzar, comiéndote los problemas y tristeza tu sola aunque a veces intentas de alguna forma compartirlo con ellos. 

Pero no hay entendimiento alguno, esa es la realidad. 



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