¿Encajamos?
Nos dicen que deberíamos estar preparado para lo peor, quizás para aquel sentimiento de soledad y autodestrucción que tenemos en ocasiones, nos dicen que a veces esas pequeñas e insignificantes cosas nos fortalecen, pero realmente creo que es una jodida mierda, porque sencillamente a veces no podemos enfocarnos, porque a veces esos pequeños roces que parecen insignificantes son los peores, nos convierte en alguien vulnerable, nos deja sin respirar, no mata poco a poco hasta dejarnos temblando.
Ese momento en el que se supone que deberíamos encajar, ese instante en el cual estamos tan vulnerables que duele sencillamente no lo somos. No encajamos, no podemos permitirnos caer en esa falsa sensación, no podemos mirar a otro lado y fingir, porque será peor después, porque sencillamente es pensar que podemos tapar el sol con un dedo, cosa imposible ¿no?
Nos intentan endurecer con el paso del tiempo, nos dicen que tenemos más experiencia, nos dicen que hemos madurado y es mentira.
Nadie nos prepara para encajar día a día distintas puñaladas en distintas formas, nadie nos enseña a afrontar esos horribles miedo que suben por nuestra garganta y se sofocan en un grito silencioso, un grito que busca salir y liberarse, un grito que necesita expandirse y desaparecer, pero que con recurrencía no dejamos salir y se convierte en una bola de desesperación, autodesprecio, dolor e ira.
En esos momentos que nos damos cuenta que por más que intentemos sobrellevar semejante carga en nuestros hombros no podemos, nos damos cuenta que deberíamos buscar de alguna forma ayuda para afrontarlo, pero realmente no podemos. No, no y no.
Entonces lloramos, reímos con la voz rota y espesa, nos miramos y nos odiamos.
Porque me odio por ser tan miserable, porque me odio por no saber avanzar, porque odio que otras personas influyan tanto en mi vida como si de ello dependiera mi existencia, porque odio tener tantos sentimientos a flor de piel y no poder sobrellevarlo o entenderlo, porque odio no afrontar mi propia culpa y echarla a otros, ¿qué culpa tienen ellos de que yo sea una cobarde?
¿qué culpa tienen ellos que yo haya elegido el camino equivocado?
¿Qué culpa tienen de que no pueda yo avanzar?
¿Qué culpa tienen de que me refugie en la soledad para evitar más heridas y eso me convierta más en un ser anti social y deprimido?
A veces me apetece romper, gritar, deseo ver arder el mundo como arde mi ser entero, deseo que todos puedan sentir esas intensas pero desastrosas sensaciones, deseo tener el poder de parar o apagar al dolor, deseo de alguna forma poder mirarles a los ojos y suplicar que me dejen pertenecer a su mundo, deseo verlos y gritarle, mostrarme vulnerable y suplicar encajar.
Pero de nada sirve, porque a cada paso que doy día a día hay momentos como estos en los cuáles me hunden hasta dejarme sin respiración, porque hay estos momentos en los cuáles desearía no existir y por ello me odio más.
Porque soy un ser triste, solitario, dolido y algo inquietante que echa la culpa en lugar de buscar solución.
Veo mis errores, veo mis fracasos y mientras acumulo promesas de superación me cuenta que mi carga cada día pesa más, me doy cuenta que mi carga se convierte en algo que no me deja avanzar.
Me doy cuenta que si me pongo a pensar y mi mente ofrece una respuesta, una insignificante solución....no serviría, no ayudaría, no podría, realmente me doy cuenta que hay un sentimiento de vacío complicando mi ser.
Me doy cuenta que es imposible encajar en una sociedad donde solo podrán verme por mis fracasos, por mis pensamientos, por mi comportamiento.
Y lo siento, siento ser este ser inestable que arrastra sin querer a otros, siento ser este ser tan triste que ni un buen día podría iluminar una sonrisa en mis labios.
Siento tanto no poder encajar, siento acumular carga, siento mentirme diariamente mientras doy una buena cara, porque es mentira, porque es una maldita mentira.
Siento todo.
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